México: Vida social y costumbresEditar la página

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El México Prehispánico

Educación y Costumbres

El pueblo del México antiguo se afanaba celosamente por la educación. Primero la recibían en el seno de la familia, donde los padres eran los primeros responsables en la formación de la niñez y la juventud.

Enseñaban su propio oficio a los hijos; de ese modo, les heredaban su profesión y todo el conocimiento, legado de sus antepasados: La comprensión de valores religiosos y sociales. La formación del carácter y dominio de sí mismo. La abnegación y los buenos modales. Inculcaban la cortesía, procurando que ninguna persona fuera soberbia o presuntuosa, descortés, o atrevida en el hablar. 

Su segunda enseñanza la recibían en los templos-escuelas. Eran casas de varones o de mujeres, en donde los internos llevaban una vida muy disciplinada para su formación moral. Colaboraban en las siembras colectivas y en la construcción de canales. En las casas de enseñanza también se daba preparación militar, en la que se les adiestraba para la guerra. De acuerdo a su valor y fortaleza eran premiados con ascensos en la jerarquía militar.

El arte y la música, el canto, la danza y la pintura; complementaban su educación. La verdad y la humildad ocupaban un lugar preponderante en su sistema de valores. Toda conducta debía ser verdadera, de modo que, especificaban lo que consideraban vicios o virtudes.

Censuraban la embriaguez y el uso de yerbas estupefacientes. Apreciaban la discreción y la mesura al hablar, caminar, vestir y comer.

El trabajo era uno de sus más preciados valores; para evitar la pereza y el ocio, acostumbraban a los niños desde los cinco o seis años de edad a realizar trabajos ligeros; por ejemplo: a llevar carga sobre la espalda.

México durante el Virreinato:  

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La vida de los novohispanos -aunque estaba caracterizada por la desigualdad y el trabajo brutal- también tenía momentos de esparcimiento, de fiestas y tradiciones que los indígenas y la gente de color se encargaron de unir a las costumbres que llegaban del otro lado del océano. 

Se reunían, bailaban, festejaban y enterraban a sus muertos en un ambiente donde lo indígena, lo africano y lo europeo se mezclaban. Sus lugares de reunión eran: el mercado, la plaza pública y las calles era un buen lugar para que los indígenas se reunieran; mientras que los Templos y las casas eran los centros de congregación para las mujeres de los españoles y los criollos.

El ámbito religioso

La Iglesia, promovía una gran cantidad de festividades: La conmemoración a los Santos patronos de las comunidades y de los gremios, los momentos de esparcimiento como el carnaval, y los espacios donde la evangelización se unió con el teatro y lo festivo, como las pastorelas y las posadas. 

La religión, era un ingrediente indispensable en los días de los novohispanos. En el caso de los indígenas y la gente de color, su religión, se fué vinculando con antiguas prácticas y fervores para dar paso a una fe que -a pesar de ser fundamentalmente católica- tenía rasgos que la unían con el pasado indígena y el mundo africano. 


Fiestas y Diversión

Durante sus fiestas, el regocijo y los espectáculos eran extraordinarios y extravagantes. Las corridas de toros, la quema de Judas, las peleas de gallos y los desfiles de “La tarasca”, un dragón de cartonería. 

Para romper con la monotonía de la vida diaria, los novohispanos eran muy aficionados al juego: las barajas, las apuestas y las loterías. Sus diversiones más frecuentes eran las cacerías, los paseos campestres, y las tardes en la Alameda entre otras.

El México Revolucionario (1910- 1940 aprox.)

Antecedentes Sociales y Económicos

Durante la Colonia muchos pueblos pudieron conservar algunas propiedades comunales, llamadas ejidos. Sin embargo, la Ley Lerdo de 1856 declaró baldías las propiedades corporativas, particularmente las de la Iglesia y las comunidades indígenas. Hasta 1890 con el gobierno de Diaz, las tierras comunales se hicieran parcelables. Como resultado, mucha de la población indígena se quedó sin tierras y tuvo que emplearse en las haciendas cercanas. Una parcela sin título, podía considerarse como terreno baldío.

Aquellos que tenían los recursos necesarios se hicieron de grandes porciones de tierra. Para 1910 menos del 1% de las familias en México poseían o controlaban cerca del 85% de todas las tierras cultivables. Los hacendados eran los únicos con acceso a créditos y a proyectos. Por su parte, los pueblos pequeños y los agricultores independientes se veían obligados a pagar altísimos impuestos.

Algunos indígenas se rebelaron contra el gobierno. Los conflictos, que tuvieron lugar a finales del siglo XIX y principios del XX, fueron protagonizados por mayas, tzotziles, coras, huicholes y rarámuris, entre otros. Los conflictos más duraderos fueron los ocurridos en Yucatán, Quintana Roo y Sonora. Ante dichos grupos se tomó una política de deportación, Yucatán y Quintana Roo siendo los principales destinos.

Durante el gobierno de Díaz existían numerosos latifundios, y el 80% de la población mexicana dependía del salario rural. Las "tiendas de raya" eran una práctica común, en la que se otorgaban los salarios de los trabajadores en mercancía. Así,los trabajadores alcanzaban tal cantidad de crédito, que quedaban endeudados de por vida. Las leyes de la nación pocas veces se aplicaban dentro de las haciendas, donde los trabajadores eran vistos como esclavos u objetos de propiedad.

A partir de 1906, en las ciudades, iniciaron numerosos movimientos obreros:  Las huelgas de Cananea y Rio Blanco, las cuáles fueron reprimidas por el gobierno mediante el uso de la fuerza militar.

El México Independiente

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